31 diciembre 2012

El Pato de Navidad, por Marcelo Con

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… hace pocos meses y después de muchos años de matrimonio, la felicidad de mi amigo Pato se desplumó. Una tarde, que pronto no sería cualquiera, su mujer le dijo que tenían que hablar y sin preámbulo ni sutileza, pidió la separación. Llantos iban, reproches venían, pero la decisión era irrevocable, por lo que el hombre tuvo que armar una maleta con cuatro pilchas mojadas (de tanto lagrimón), el cepillo de dientes y la culpa de no haberse dado cuenta a tiempo de que doña rutina se metía en su cama de dos plazas. Claro, mi amigo olvidó que, además de ser padres, también somos pareja; que una relación puede resistir dietas y ayunos, pero si jamás la alimentamos, llega un momento en que se muere de flaca y, generalmente, no hay puchero ni arrepentimiento que la puedan resucitar.

… con el alma amputada, Pato emigró a un hotel. El desvelo era su única compañía. Cada noche revolvía la culpa soñando, en vela, con poder hacer un control Z en su torpeza. En el día casi no hablaba, su vista quedó ajena y las sonrisas en su pretérito.

… como caracol que trata de sacar sus cachitos al sol (bajo un nubarrón), el mes pasado arrendó un departamento de dos piezas, donde acomodó los pedacitos de humanidad que le quedaban. No lo decoró, simplemente compró tres camas y un refrigerador para, fin de semana por medio, recibir a sus retoños.
… rumiando la tristura, diciembre lo dedicó a conseguir el taca-taca que quería su hijo y una de las trilladamente apetecidas muñecas Monster (tan escasas como narvales) que, en una cartita con escarapelas, su hijita le pidió al Viejo Pascuero. Después de aplanar todos los malls de Santiago, finalmente, encontró la maldita Draculaura.

10 octubre 2012

Ukelele song

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No todos los días te topas con algo capaz de cambiar tu vida, aunque, generalmente, cuando menos lo presientes, un minúsculo detalle puede llenar de gloria un día con pena.

La historia transcurre a 30 kilómetros por hora en el torrente denso, pasmoso y metálico que trota por las venas decoloradas del Gran Santiago. En una esquina cualquiera, Germán le pide permiso al chofer para realizar su espectáculo. Aprobada la moción, el artista callejero sube al tiritón escenario con una guitarra pequeñita, tan vieja como el hambre y que ya debería estar reciclada en otra cosa pero, a punta de parches, sigue reencarnada en instrumento musical. Un niño que va sentado en la falda de una señora dice: “Mira, mami, la guitarrita de Minimí”. Sonriendo, la mujer le explica que se trata de un ukelele, mientras el músico apoya su humanidad en un pasamanos transpirado, porque a pesar de que su show no es de equilibrista, siempre debe realizar maromas de circense para no tropezar con el freno de aire.

22 agosto 2012

Una pareja es 1+1

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Lo más complejo de separarse no recae necesariamente en esa idea del sentido común de perder la otra mitad de la naranja que tal vez nunca más encontremos, si no más bien en algo mucho menos romántico y altruista.

Lo difícil de renunciar al otro es que no necesariamente se trata del otro si no más bien ese que éramos con ese otro. Ese otro que nos hacía sentir bonitos, inteligentes o deseados.

Es así como en realidad el problema principal de dejar una relación es en un lado producto del miedo más bien narcisista. Es como esa gente que guarda cosas pensando en que algún día le van a servir y nunca le sirven para nada. El hecho de sentir que podrían no tenerlas cuándo las necesiten les produce angustia. Esta es una de las razones por las cuales mucha gente prefiere quedarse en relaciones porque existe una adicción a un estilo de vínculo.

Síndrome del no-olvido

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“ahora es evidente
que tu duermes con otro
y no era tan difícil como me dijiste ayer”

Ahora que no estás, Los Bunkers.

Normal. Normal es que después de ti venga uno peor, si fuiste bueno con ella. Si fuiste malo, siempre alguien, el que sea, será mejor. Pero cuando terminas, incluso intentando atar todos los cabos sueltos, intentando resolver todo mal entendido, dejando ese quiebre en el terreno de lo razonable y lo posmoderno -como eres supuestamente- , habiendo hecho todo lo debido y más para dejar las aguas en calma, aun así, ella se busca un orangután que la embaraza al primer mes de relación y que, por lo general, es similar a Marcus (Vincent Cassel) de ‘Irreversible’, diez veces más guapo que tú y cien veces más imbécil. Patada en la guata. Normal.

08 agosto 2012

¿Qué es ser adulto?

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Llevo un buen rato preguntándome qué significa realmente ser adulto. Seguramente, debe ser un síntoma de mis cuarenta y tantos. O la paternidad. No es claro, pero estoy seguro de que no se trata de un tema únicamente mío ni exclusivo de mi generación. Creo que es una duda, un tema, un hito transversal. Sobretodo ahora que los límites están tan difusos. Hijos viviendo con sus padres hasta los 38 años, mujeres debutando como madres a los 43, congelamiento de óvulos, la generación Kidult y otros fenómenos culturales han derrumbado todo tipo de definiciones con respecto a la adultez.
Hagamos el ejercicio de pensar, sin prejuicios, libremente, qué es ser adulto. ¿Vivir solo? ¿Pagar cuentas? ¿Tener hijos? ¿Criarlos? ¿Emparejarse? ¿Casarse? ¿Pagar impuestos? ¿Limpiar voluntariamente los platos? ¿Hacerse la cama sin que nadie nos diga? ¿Comprar una casa? ¿Endeudarse? ¿Tener tarjeta de crédito? ¿Chequera? ¿Contratar gente? ¿Ser contratado? ¿Aprender a tomar sin emborracharse? ¿Dejar de recibir mesada? ¿Lavarse la ropa solito? ¿Invitar a tus padres a almorzar los días domingo?
Ninguna de las opciones me convence, pues
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